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Almuerzo: ensalada templada de garbanzos, espinacas y huevo.
Merienda: el resto de la manzana con yogur, si las cantidades lo permiten.
Cena: tortilla de espinacas acompañada de garbanzos.
¿Es el menú nutricionalmente perfecto?
No.
Y precisamente esa no es la finalidad.
El ejercicio demuestra que cuando tenemos que reducir nuestras opciones, comenzamos a pensar en funciones, no solamente en alimentos.
Ahora viene la sorpresa
Tal vez tú habrías escogido pollo, arroz, tomate, aguacate y huevos.
También podrías construir buenas comidas.
Otra persona podría preferir garbanzos, arroz, espinacas, yogur y manzana.El objetivo de una alimentación equilibrada no consiste en descubrir cinco alimentos “perfectos”.
Consiste en conseguir variedad a lo largo del tiempo.
Haz el experimento de verdad
Esta noche abre tu nevera.
No compres nada.Selecciona mentalmente cinco alimentos y pregúntate:
“¿Podría construir las comidas de mañana únicamente con esto?”
Si todos pertenecen prácticamente al mismo grupo —por ejemplo, queso, jamón, pollo, huevos y yogur— quizá tu nevera tenga mucha proteína, pero poca variedad vegetal.
Si escoges únicamente frutas y verduras, podría ocurrir lo contrario.
Este pequeño juego puede enseñarte algo que ninguna lista de “10 superalimentos” consigue mostrar:
comer bien no depende de encontrar el alimento perfecto, sino de aprender a combinar alimentos diferentes.
Ahora te toca elegir.
Tienes 12 alimentos frente a ti y solo puedes salvar 5. ¿Cuáles se quedan en tu nevera?