Mientras se alimentan, también pueden dejar otros residuos como restos de lo que habían ingerido previamente, bacterias y pequeñas gotas contaminadas provenientes de su sistema digestivo. Esos microorganismos pueden quedar en la comida sin que lo notes.
Hay que recordar que una mosca pudo haber estado apenas unos momentos antes en lugares como basura, drenajes, heces, carne en descomposición o incluso animales muertos… y luego terminar directamente sobre tu plato.