El experimento del plato de 5 colores: lo que cambia cuando intentas comer un color diferente cada día

🍽️ Durante 7 días hicimos una regla muy sencilla: ningún plato principal podía quedarse con un solo color. Rojo, verde, naranja, morado y blanco debían aparecer durante la semana. Parece un juego para niños, pero termina cambiando algo mucho más interesante que la apariencia del plato.

Comer mejor suele presentarse como una larga lista de prohibiciones: menos azúcar, menos fritos, menos sal, menos ultraprocesados.

¿Y si durante una semana hacemos exactamente lo contrario?

En lugar de empezar eliminando alimentos, vamos a intentar añadir colores naturales.

La idea del experimento es sencilla: buscar cinco colores diferentes procedentes principalmente de frutas, verduras, legumbres y otros alimentos vegetales a lo largo del día. No es necesario conseguirlos todos en cada comida.

Día 1: rojo

Tomates, fresas, sandía, pimiento rojo…

Los alimentos rojos pueden contener diferentes compuestos vegetales. El tomate, por ejemplo, destaca por su contenido en licopeno, mientras que las fresas aportan vitamina C y otros compuestos.

Pero el objetivo del reto no es buscar un nutriente milagroso.

Simplemente añade uno.

Unos tomates a la ensalada ya cuentan.

Día 2: verde

Aquí las posibilidades se multiplican: espinacas, brócoli, aguacate, kiwi, guisantes, judías verdes o lechuga.

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