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- Mezcla una cucharadita de bicarbonato de sodio con dos cucharadas de miel natural.
- Aplica la mezcla sobre el rostro limpio evitando el área de los ojos.
- Masajea suavemente durante unos segundos.
- Deja actuar durante cinco minutos y retira con agua tibia.
Esta mascarilla se puede usar una vez a la semana para notar resultados. La combinación de la textura exfoliante del bicarbonato con la suavidad de la miel ayuda a mantener una piel radiante.
Mascarilla calmante de yogur y avena
Otra excelente opción para quienes buscan un tratamiento más hidratante y suave es la mascarilla de bicarbonato, yogur y avena. El yogur aporta probióticos y es conocido por sus propiedades hidratantes. Por su parte, la avena es calmante y ayuda a reducir la inflamación. Para hacer esta mascarilla, necesitarás:
- Una cucharadita de bicarbonato de sodio.
- Una cucharada de yogur natural.
- Una cucharada de avena molida.
Mezcla todos los ingredientes hasta obtener una pasta homogénea. Aplícala sobre el rostro limpio y deja actuar durante 10 minutos antes de enjuagar con agua tibia. Esta mezcla no solo exfolia, sino que también protege y nutre la piel, dejándola suave y fresca.
Mascrilla refrescante con té verde
Para quienes tienen piel grasa o poros visibles, el bicarbonato combinado con té verde frío puede ser una excelente alternativa. El té verde es rico en antioxidantes y tiene propiedades antiinflamatorias. Para preparar esta mascarilla, sigue estos pasos: