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Paso 5. Exprime el limón.
Añade el jugo de medio limón, procurando retirar las semillas que puedan caer en el recipiente.
Paso 6. Endulza con miel.
Si lo deseas, incorpora una cucharadita de miel. También puedes omitirla para reducir los azúcares añadidos.
Paso 7. Mezcla los ingredientes.
Remueve suavemente con una cuchara limpia hasta que la sandía quede ligeramente cubierta por los demás ingredientes. No es necesario licuarla, ya que los trozos permiten conservar su textura.
Paso 8. Sirve y disfruta.
Consume la preparación recién hecha. Si prefieres una textura más fresca, puedes refrigerar la sandía antes de preparar la receta.
3. ¿Para qué se puede utilizar esta receta?
Esta mezcla tiene principalmente un uso alimentario. Puede formar parte de una rutina de alimentación variada y ofrecer una alternativa a los postres muy elaborados.
Como merienda entre comidas
La sandía puede ser una opción agradable cuando aparece el hambre entre el desayuno y el almuerzo o durante la tarde. Su contenido de agua contribuye a la hidratación y su sabor dulce permite disfrutar de una fruta sin necesidad de añadir grandes cantidades de endulzantes.
No obstante, una porción pequeña de sandía no sustituye una comida completa. Si necesitas una merienda más sustanciosa, puedes acompañarla con alimentos que aporten proteínas o grasas saludables, de acuerdo con tus necesidades nutricionales.