Por esta razón, no es recomendable improvisar gotas oculares con hojas trituradas, agua de hojas, infusiones, zumos de plantas u otras preparaciones domésticas.
No introduzcas hojas directamente en el ojo.
No frotes la superficie ocular con ellas.
No prepares gotas caseras para sustituir productos específicamente formulados para uso oftálmico.
No utilices un remedio vegetal para retrasar una revisión cuando la visión está cambiando.
Este consejo no pretende despreciar la medicina tradicional. Pretende diferenciar entre consumir un alimento o una infusión y colocar una sustancia directamente sobre uno de los tejidos más delicados del cuerpo.
Una revisión sistemática sobre medicina tradicional aplicada a los ojos encontró que algunos preparados vegetales utilizados en diferentes poblaciones podían contener componentes irritantes o no estériles. Además, su utilización se relacionó en los estudios revisados con retrasos en buscar atención profesional y peores resultados en determinadas afecciones oculares.
Otra revisión sobre plantas medicinales y problemas oculares encontró una evidencia limitada y estudios de calidad baja a moderada, lo que obliga a ser cautelosos con las conclusiones.
Dicho de forma sencilla: natural no significa automáticamente adecuado para introducirlo en los ojos.