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Agrega media cucharadita de jengibre en polvo sobre las uvas. Esta especia tiene un sabor aromático y ligeramente picante que combina bien con las frutas. Si no estás acostumbrado a su intensidad, puedes comenzar con una cantidad menor.
Paso 3. Incorpora la pimienta negra.
Añade una pizca de pimienta negra molida. Su sabor es fuerte, por lo que una cantidad pequeña suele ser suficiente. Si tienes sensibilidad digestiva o notas molestias con los alimentos picantes, puedes omitirla.
Paso 4. Exprime el limón.
Extrae el jugo de medio limón y viértelo sobre las uvas. Procura retirar las semillas para que no interfieran con la textura de la mezcla.
Paso 5. Agrega la miel.
Incorpora una cucharadita de miel de abeja. Este ingrediente aporta dulzor y ayuda a equilibrar la acidez del limón y el sabor especiado del jengibre.
Paso 6. Mezcla todos los ingredientes.
Remueve suavemente hasta distribuir el jengibre, la pimienta, el limón y la miel. Puedes partir algunas uvas por la mitad para que se integren mejor los sabores.
Paso 7. Sirve y disfruta.
La mezcla puede consumirse inmediatamente o después de unos minutos de reposo en el refrigerador. Si decides guardarla, utiliza un recipiente tapado y mantenlo refrigerado.