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La energía del impacto aumenta con la velocidad. Por eso, aunque un ave parezca pequeña, el choque contra una aeronave en movimiento puede ser serio.
Además, muchas aves vuelan en grupo por protección, migración o búsqueda de alimento. Cuando una bandada se levanta cerca de una pista, el piloto puede tener muy poco tiempo para reaccionar.
Cómo los aeropuertos reducen el riesgo
Los aeropuertos no esperan a que ocurra un problema. Muchos cuentan con programas de manejo de fauna. Estos programas incluyen observación de aves, registro de incidentes, control de hábitat, eliminación de fuentes de alimento, manejo del pasto, drenaje de agua acumulada y uso de métodos para ahuyentar aves.
En algunos aeropuertos se utilizan vehículos especiales, sonidos, luces, pirotecnia controlada, perros entrenados, halcones o radares para detectar actividad de aves. El objetivo no es dañar la naturaleza, sino evitar que aves y aviones compartan el mismo espacio en momentos críticos.
La prevención también depende de estudiar qué especies aparecen, en qué temporada, a qué hora y cerca de qué zonas del aeropuerto. No todas las aves se comportan igual, por eso identificar la especie ayuda a elegir mejores medidas.