La piel no se cae sola: primero se vacía por dentro
Piensa en tu piel como una colchoneta vieja. Por fuera todavía parece “bien”, pero por dentro ya perdió el relleno, la tensión, la firmeza. Así se siente cuando el colágeno empieza a escasear: la superficie sigue ahí, pero el soporte interno se afloja.
Por eso aparecen líneas finas, flacidez y esa textura como de papel cansado. Y cuando el soporte se rompe más, la celulitis se vuelve visible, como si la piel ya no pudiera esconder lo que pasa debajo.