Esta imagen no consta de casi nada.
Solo unas pocas líneas negras sobre un fondo blanco.
Pero de esas líneas emerge un rostro humano:
sereno, distante e incompleto.
El rostro no está completamente dibujado,
y ese es precisamente el objetivo.
Porque tu cerebro se ve obligado a completar lo que la imagen no muestra.
Busca significado,
patrones,
una palabra oculta entre las curvas.
El reto no reside en la imagen en sí.