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Caminas hasta otra habitación con una misión perfectamente clara. Cruzas la puerta y, de repente… nada. Te quedas mirando alrededor intentando recordar qué habías ido a buscar. Lo curioso es que volver al lugar anterior a veces hace que el recuerdo aparezca. ¿Por qué sucede?
Seguro que alguna vez te ha pasado.
Estás sentado y piensas: “Voy a buscar mis llaves”. Te levantas, caminas hasta otra habitación y, al llegar, te preguntas:
“¿Qué venía a hacer aquí?”
Parece un pequeño fallo absurdo de memoria, pero existe una explicación mucho más interesante.
Tu cerebro organiza continuamente lo que está ocurriendo
Nuestra memoria no funciona exactamente como una cámara que graba continuamente todo lo que hacemos.
El cerebro necesita organizar una enorme cantidad de información: dónde estamos, qué estamos haciendo, qué acaba de suceder y qué esperamos hacer después.
Para conseguirlo, puede dividir nuestras experiencias en diferentes “eventos” mentales.
Imagina que estás trabajando frente al ordenador.
Para tu cerebro, ese momento tiene un contexto: escritorio, pantalla, documentos y una tarea determinada.
Entonces decides levantarte para buscar algo en la cocina.
Acabas de cambiar de actividad.
Y aquí aparece la parte curiosa