Roncar de vez en cuando puede pasar… pero si roncas fuerte, casi todas las noches, y además alguien nota que deja de respirar, te ahogas dormida o amaneces agotada, eso ya no suena a “ronquido normal”.
En muchos casos, ese ronquido excesivo puede estar relacionado con apnea obstructiva del sueño, un problema en el que la respiración se bloquea o se detiene varias veces mientras duermes. Y aunque ocurra de noche, las consecuencias no se quedan solo ahí.
Durante el día puede hacer que te sientas con muchísimo sueño, cansancio, dolor de cabeza al despertar, mala concentración, fallas de memoria o irritabilidad. O sea: puedes dormir horas… pero no descansar de verdad.
El problema es que también puede afectar tu salud más allá del sueño. La apnea del sueño se ha asociado con presión arterial alta y con mayor riesgo de problemas cardiovasculares como enfermedad del corazón y evento vascular cerebral.
Así que no, roncar “demasiado” no siempre es algo para ignorar, especialmente si se acompaña de: