Sandías:
Examine la sandía por fuera.
Lo primero que notará es el color. Las sandías maduras de forma natural son de un verde mate y no demasiado brillantes. El verde debe ser relativamente oscuro. Si, por el contrario, la sandía es grisácea o de un verde muy claro, puede que sea menos dulce y su pulpa insípida.
Examina la parte amarilla de la sandía.
Esta parte amarilla, generalmente en la base, es un buen indicador de madurez. Toca el suelo durante el crecimiento. Si es amarilla, es buena señal; la sandía ha madurado de forma natural. Una sandía con la parte blanca, en cambio, puede estar aún verde.
Presta atención al veteado de la sandía.
Las vetas o rayas en la superficie pueden indicar su calidad. Las sandías con veteado denso y uniforme suelen ser más dulces y jugosas. Sin embargo, si el veteado es fino o irregular, probablemente la sandía aún no esté lo suficientemente madura.
Examine el ombligo de la sandía.
Proporciona información sobre su calidad. Algunos ombligos son grandes, otros pequeños. Se recomiendan las sandías con ombligo pequeño. Cuanto más pequeño sea el ombligo, más fina será la cáscara, lo que indica una buena madurez. Una sandía con ombligo grande puede haber sido cosechada demasiado pronto o tratada con productos químicos.
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