Uno de los errores más comunes es usar las semillas sin preparación previa. Para aprovecharlas de forma segura y efectiva, es importante seguir ciertos pasos.
Paso 1: Limpieza adecuada
Después de extraer las semillas del limón, lávalas muy bien con agua limpia para eliminar restos de pulpa.
Paso 2: Secado
Déjalas secar al aire durante 24 a 48 horas en un lugar limpio y seco. Esto ayuda a concentrar sus compuestos.
Paso 3: Triturado
Una vez secas, pueden triturarse ligeramente o machacarse antes de su uso.