Pero…
había movimiento.
La puerta estaba entreabierta.
Empujé.
Entré.
El sótano
Escuché un ruido.
Un golpe.
Un susurro.
Venía de abajo.
Cada escalón crujía.
Mi respiración se volvió pesada.
Y entonces
la vi.
Lo que nunca olvidaré
Encogida en una esquina.
Delgada.
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